La Biblia de las Brujas no se escribió para ser publicada. Se filtró, traicionando su esencia, se rescató de la destrucción y terminó, contra todo pronóstico, en una estantería. Ese origen accidentado es precisamente la razón por la que sigue siendo, décadas después, la obra de referencia sobre brujería moderna.
Dos libros, un solo grimorio
Lo que hoy conocemos como La Biblia de las Brujas es en realidad la unión de dos obras: Los Ocho Sabbats de las Brujas y ritos de nacimiento, casamiento y muerte, y El Camino de las Brujas, principios, rituales y creencias de la brujería actual. Juntas forman, según sus propios editores, la obra más completa y reveladora sobre los principios, rituales y creencias de la brujería contemporánea.
El primer volumen recorre la rueda del año: los ocho Sabbats que marcan el calendario pagano, y los tres grandes ritos de paso —nacer, unirse a alguien, morir— tal como los practica la brujería iniciática. El segundo entra en terreno todavía más denso: la preparación y expulsión del círculo mágico, los ritos de iniciación y consagración, el uso de los utensilios rituales, la relación entre brujería y sexualidad, cómo se dirige un aquelarre, prácticas de clarividencia y proyección astral. Y en el centro de todo eso, la pieza que convierte este libro en algo distinto a cualquier otro manual de la sección de esoterismo: los textos íntegros del Libro de las Sombras de Gerald Gardner.

Un secreto que se negó a seguir siéndolo
Para entender por qué esto importa, hay que remontarse a mediados del siglo XX. Gerald Gardner, considerado el padre de la Wicca moderna, comenzó a compilar en los años cuarenta y cincuenta un cuaderno de rituales que llamó Libro de las Sombras: la base litúrgica de la tradición que él mismo estaba fundando. Según la tradición que él mismo instauró, este libro debía copiarse a mano, iniciado tras iniciado, y destruirse a la muerte de su dueño para que nadie pudiera probar que había sido bruja. Un solo ejemplar por aquelarre, custodiado por la suma sacerdotisa o el sumo sacerdote. Nada de imprentas, nada de librerías.
Ese pacto de silencio se rompió más de una vez. Charles Cardell, rival de Gardner, filtró buena parte del material tras su muerte. Pero fue en los años setenta cuando Janet y Stewart Farrar, brujos de la tradición alejandrina y autores de numerosos libros sobre el tema, decidieron —con el consentimiento expreso de Doreen Valiente, la sacerdotisa que había trabajado codo con codo con Gardner en la redacción de buena parte de la liturgia wiccana— publicar el Libro de las Sombras en su forma auténtica. El resultado, ampliado después con Los Ocho Sabbats y El Camino de las Brujas, es exactamente lo que sostienes hoy entre las manos cuando abres La Biblia de las Brujas.
Por qué sigue siendo territorio sagrado
Lo fascinante de este libro no es solo su contenido, sino su procedencia. No es un manual escrito por alguien que investigó la brujería desde fuera. Es el testimonio directo de una tradición que se negaba a ser escrita, transmitida por dos de las personas que tuvieron acceso legítimo a ella. Los propios Farrar explican en la obra qué era realmente el texto de Gardner, cómo lo usaba y, hasta donde fue posible reconstruir, de dónde bebía: folclore británico y celta, ceremonial hermético, resonancias de Aleister Crowley suavizadas con el paso de las versiones, fragmentos que Gardner fue reescribiendo tres veces hasta llegar al texto que hoy se considera canónico.
Ese origen convierte a La Biblia de las Brujas en algo raro dentro del género: no es especulación sobre lo que «podrían» hacer las brujas. Es la fuente primaria, con nombre y apellido, de una tradición que sigue viva en covens de todo el mundo casi ochenta años después de que Gardner empezara a escribirla.

Lo que vas a encontrar en La biblia de las Brujas
Entre sus páginas conviven el rigor ritual —cómo se traza un círculo, cómo se consagra un athame, cómo se estructura una iniciación de primer, segundo o tercer grado— con la dimensión más filosófica de la brujería: su ética, su relación con la reencarnación, su forma particular de entender el cuerpo, el sexo y lo sagrado. Es, al mismo tiempo, manual de campo y documento histórico. Y ese doble filo es justo lo que lo ha mantenido vigente durante tanto tiempo, citado tanto por practicantes iniciados como por quienes simplemente quieren entender de dónde viene todo lo que hoy se llama, con más o menos rigor, «brujería moderna».
Sin duda, La Biblia de las Brujas es una joya que conservar en un lugar privilegiado de nuestras bibliotecas personales. ¿Conocías este libro? ¿Te interesa la brujería y su historia, tradiciones, origen y rituales?
Lo + nuevo en la guarida
-
Otros mundos
27,90€ -
Taza Folla con quien quieras
10,00€ -
Reading journal Creative Mindly
18,95€ -
Imán Edgar Allan Poe
4,50€ -
Los huérfanos
22,90€






